08.27
Viendo la película “El último Samurai” me dí cuenta que antaño, las viejas culturas tanto orientales como occidentales, prestaban más atención al espíritu a través del arte que desarrolla el hemisferio derecho del cerebro. Y es que en la poesía, las indumentarias, los cantos, en fín, todas las manifestaciones culturales es evidente que el ser humano se conectaba con la naturaleza en modos que hoy en día nos es difícil entender y mucho menos experimentar ya que la sociedad actual, al menos en occidente pero también un poco en oriente, enfoca toda su atención en los hechos y las cifras exactas. El desarrollo del hemisferio izquierdo del cerebro sobre el derecho es un hecho en occidente y no hace falta mucha investigación para darnos cuenta: todas las señales están a nuestro alrededor.
Estilos monótonos y planos de vida, indumentarias inexpresivas y burla generalizada en cuanto alguien decida innovar y romper el esquema. En un nivel más alto, la libertad, es un concepto bastante más complicado de lo que parece ya que un individuo en apariencia es libre pero hasta qué punto es libre de salir a la calle vestido como él quiera estando a merced de lo que dice la sociedad. O hasta qué punto es cierta la libre expresión si es suprimida y ridiculizada con medios pagados.
Pero volviendo al tema, el hemisferio derecho es aquel que trabaja con los sentimientos y las emociones, es el encargado de la interpretación de símbolos y de la misma manera se comunica con nosotros en los sueños. En las antigüas civilizaciones de todo el mundo se acostumbraba portar o hacerse grabar formas de animales para imprimir un mayor vigor en la persona: tener vista de águila, velocidad de leopardo, fuerza de oso, valor de león, etc. Y curiosamente me viene a la mente la serie de dibujos animados de los 80’s Brave Star, donde el personaje principal posee acceso a este tipo de atributos que he mencionado y puede acceder a ellos a través de la invocación de su poder. El propio nombre ya nos da una idea del caracter del personaje, es una estrella valiente. Sin duda alguna, otro más de los guiños de ojo que la humanidad va dejando en el inconsciente colectivo en espera de ser abordado.
















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